Recuerdo un Artículo de un Profesor de Economía Política (CLAUDIO VELIZ, La Mesa de Tres Patas, Desarrollo Económico. Vol III N° 1-2 1963) de la década de los sesenta que hacía referencia al problema del desarrollo económico en Chile y las desventajas y oportunidades desaprovechadas por los gobiernos chilenos, desde la emancipación hasta el siglo XX, para alcanzar el ansiado Desarrollo. Este artículo se denominaba La Mesa de Tres Patas.
Es indudable que lo que entendíamos por Desarrollo hace 50 años atrás es muy distante a lo que hoy se visualiza como tal. Siempre tuve la sensación, desde que comencé mis estudios sociales, que el mentado Desarrollo Económico era una especie de carrera que no se acaba nunca y en la cual los países líderes, al igual que los grandes velocistas o parangonando las carreras de caballo, siempre son los mismos los que lideran la punta.
Es importante reconocer que en períodos de elecciones, como el que estamos viviendo los chilenos, los enjuiciamientos de los errores personales e institucionales de quienes están en el gobierno o la oposición, son los argumentos mas utilizados para alcanzar la conciencia del electorado, que en Chile tiene una particularidad y es, que la tradición es la que marca la preferencia.-
La Sociedad Chilena, a pesar de las transformaciones que estamos observando en la juventud principalmente es tradicionalista, tal vez una de las con mayor arraigo al pasado de las sociedades latino americanas y no es una mera apreciación personal; basta ver como una Institución tan venida a menos en el mundo como la Iglesia Católica, aún representa dentro de la sociedad chilena un reservorio más que potente de influencia política, social y hasta económica, donde los Obispos han puesto en el tapete un tema tan polémico como el llamado Sueldo Ético.
El chileno que nace conservador muere conservador y lo digo socialmente, el pobre es conservador por esencia al reconocer por ejemplo en instituciones como el matrimonio, la educación, la religión, los parámetros que regulan su comportamiento social. Es impresionante ver como nuestra Juventud, que en su esplendor estudiantil se muestra partícipe de reformar la sociedad, al momento de asumir una posición dentro de ella, del mundo del trabajo, de las relaciones sociales, del no menor detalle de elegir el colegio de sus hijos se transforman en acérrimos partidarios del conservantismo social y es así, los ideales de juventud, la rebeldía social, el oponerse a todo, se va viendo transformando por el establishment que es tremendamente potente en nuestro país. Los Colegios con mayor demanda son los de Iglesia y es donde quieren que estén los hijos de los otrora rebeldes, a veces sin o con causa. No es una crítica social lo que digo, es una observación fría del espacio social chileno.
Los principales ideólogos, por decirlo de alguna manera de la política chilena actual y los próceres que la dirigen, son formados en los mismos colegios y universidades chilenas, algunos se dicen hijos de la educación pública porque estudiaron en Liceos del Estado, pero lo que no dicen es que lo hicieron en los mejores Liceos del Estado, como el otrora Instituto Nacional , obra de los padres de la patria, pero que en verdad fue la antecesora a la primera universidad estatal de Chile creada durante la República Pelucona. O el Liceo N° 1 de Niñas donde estudió la presidenta.-
Reenfocándonos en el problema preliminar de la economía chilena y su raid hacia el desarrollo, resulta tremendamente decidor y ratificador del hecho que todos los que administran el establishment chileno son los mismos, es que nuestro país representa dentro de por lo menos Latinoamérica, el mejor ejemplo del triunfo del Libre mercado, si hasta los comunistas a través de su hoy candidato presidencial, están de acuerdo en promover el libre emprendimiento de las pequeñas y medianas empresa pues son ellas las que general cerca del 80% del empleo en Chile, entonces donde queda el ideario revolucionario, accionario, irreverente en algunos casos, pues queda reducido sencillamente al maquillaje de quienes pretenden bajo el pretexto de mayor o menor estado, vestirse con los ropajes del socialismo.
La Derecha en Chile, ultra conservadora o reaccionaria usando el adjetivo preferido de los progresistas, ha sido tremendamente consecuente con los principios del liberalismo económico, desde los librecambistas como Portales, hasta los partidarios del libre mercado como Piñera y demás ricos de Chile. Hago un paréntesis para que no se malinterprete el uso de la palabra “rico”, que al candidato de la derecha le molesta, pero si el 20% más rico de los chilenos gana en promedio sobre un millón de pesos al mes, cual debería ser el concepto a usar para quienes obtienes esa misma cantidad pero en dólares. En Chile ser “rico” es un adjetivo que socialmente molesta a diferencia del siglo de la independencia donde representaba un privilegio, pues el derecho a sufragio lo detentaban quienes acreditaban una renta.
En el último censo hecho en Chile, el mayor número de los encuestados se autodenominaba de clase media y otro número importante lo hacía como pobres y ambos sumaban cerca del 100%, es decir, curiosamente en Chile no había “Ricos”, no estoy cierto si la encuesta consideraba tal cualificación, para lo cual se usaba el eufemismo de Clase Media Alta y Clase Media Baja, que resulta ridículo si se utilizan las taxonomías que definen el ingreso de las familias, pues la clase Media Alta, habría que dividirla entonces entre Ricos y los Muy Ricos.-
Entonces, nuevamente nos volvemos a nuestro problema del Desarrollo en Chile, como es posible no alcanzar tal objetivo, en virtud que de acuerdo a lo manifestado el Desarrollo no es una meta por si misma sino más bien un nivel de crecimiento mantenido en el tiempo. Bueno, indudablemente mientras no seamos capaces de reconocernos cada cual en su lugar, como dice la canción de Serrat…vuelve el pobre a su pobreza…vuelve el rico a su riqueza.- Esto significa mostrar la cara a la sociedad desde la pobreza digna del que se reconoce como tal, desde la pobreza esporádica o escondida, de la clase media arribista o a veces avergonzada de tener que aparentar y de una clase social rica, que se avergüenza de serlo, como si el origen de su dinero o el tenerlo fuera un pecado.
Yo agregaría una cuarta pata a la mesa de Veliz y es la autoconciencia social. Es el reconocernos en nuestro lugar y no aparentar ser mas rico como el pobre o la clase media y no aparentar ser mas pobre, como sucede con los ricos. La austeridad es la forma que tienen los ricos en Chile para esconder su fortuna, pero si bien es una virtud, solo se reconoce como tal cuando quién la practica lo hace consecuentemente y no como un disfraz social.-
Reconocerse como tal y ocupar con responsabilidad el espacio dentro de la sociedad y del establishment, es una condición fundamental para alcanzar el desarrollo ansiado por todos. Los pobres que esperan que parte del bienestar de la riqueza los alcance, no con dádivas del estado o la clase alta, sino con trabajo estable, digno y reconocido. El rico que se niega a asumir su rol como tal, que no se reconoce como un agente económico (el capital) no está cumpliendo su tarea en esta maratón hacia el desarrollo. Quienes se esconden bajo el alero de la austeridad y lo hacen para esconder su riqueza, diría un sacerdote se está escondiendo de sus propios pecados, León XIII es lectura obligada para ellos, pues les asigna un papel más que preponderante en el accionar de la riqueza y seguridad social.
A los pobres hay que protegerlos tanto como a los ricos, a los primeros porque están en condiciones de desigualdad para enfrentar la sociedad (falta educación, oportunidades, trabajo digno, remuneraciones justas la herencia injusta de descomposición familiar), pero abriéndoles los ojos sobre la actitud mental frente a la pobreza, que puede ser un baño tibio que te seduce a vivir bajo ese estado de condición, que en estados protectores, te otorga seguridad, pero no emprendimiento. La actitud mental de los seres humanos frente a las dificultades, es a veces la mayor muestra de nuestra pobreza. Lo mismo sucede para los ricos, la actitud mental frente al desventurado, el paradigma del flojo, lo hace quedarse inerte para accionar cambios que produzcan jugar su rol de emprendedor y líder social para el Desarrollo.-
Es en este juego de sincerarnos socialmente, donde vislumbramos el apalancamiento del cambio social, que nos llevará hacia el desarrollo aceleradamente. No es el Estado quién debe encargarse de la redistribución del ingreso, a través de la protección social o los impuestos diferenciados, eso es solo un ajuste para amortiguar el cambio, es la sociedad la responsable de esta acción, somos todos nosotros en nuestro justo y real puesto dentro de esta sociedad que compartimos.-
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