Esta noticia ha recorrido el mundo desde hace casi 3 semanas y no han sido pocos los medios informativos, que no hayan dejado de informar sobre una situación tremendamente estresante, no solo para las familias de los trabajadores atrapados a 700 metros de profundidad, en una mina del norte chico de Chile en la región de Atacama, sino para toda una Nación que expectante, ha seguido los pormenores como si se tratara de una tragedia personal de cada patriota.
Me imagino que el mundo en general, también ha sentido este efecto de incertidumbre que nos hace pensar y ponernos en el lugar de los afectados y particularmente de lo terrible que debe ser estar sepultados en vida a esas profundidades de la tierra, con un calor sofocante por el poco oxígeno, las malas condiciones de ventilación del lugar, el reducido espacio de algunos cientos de metros que corresponde a las rampas de acceso a los niveles más profundos de la mina, sin mencionar las carencia de alimentos, agua, luz, que los mineros inteligentemente supieron soslayar racionando el consumo de los pocos víveres con que contaban, a dos cucharadas de pescado enlatado y medio vaso de leche cada 48 horas, que les permitió sobrevivir 19 días, hasta que una sonda excavó un pozo de 655 metros, que rompió justo en la rampa donde se alojaban los sobrevivientes y desde esta verdadera arteria, ha sido posible suministrar alimentos en gel, medicamentos, comunicación, hasta poder estabilizarlos medicamente, para comenzar recién las tareas de rescate, que en un horizonte de tiempo no serían antes de 90 días.
Para quienes no lo sepan, Chile es un país esencialmente minero, de hecho su principal producto exportable es el Cobre, cerca de la mitad de su PGB viene del aporte de esta actividad extractiva, que desde comienzos del siglo XX, ha sido el soporte de su economía, como lo fue con anterioridad el Salitre y el Guano.
Tal connotación no deja de ser menor a la luz de los hechos acaecidos, pues si bien cierto la Minería es la gran empresa de Chile, no es la que representa el mayor índice de accidentabilidad laborar en el país, que la supera la Construcción. Entonces ahí encontramos la explicación al tremendo revuelo que ha generado esta noticia en Chile, no es común que ocurran estos eventos en nuestro país y de ocurrir, corresponden a hechos aislados, que raramente terminan en muertes masivas de personas, con el considerando, que la minería en Chile no solo se restringe al cobre, pues también se explotan bajo distintas modalidades de rajo abierto, túneles y pirquenes (agujeros verticales de lenta explotación), minerales de Carbón en la VIII región, hoy conocida mundialmente por ser el epicentro del terremoto 8,8 de Febrero pasado, sino también salitre, oro, molibdeno, litio, sílice, calizas, Petróleo, etc., es decir, explotaciones mineras las hay a lo largo y ancho de los 4.000 kilómetros de este país.
La Gran Minería en Chile es de Nivel Mundial, primer productor y exportador de Cobre en el mundo, no es menor para una economía mundial, que demanda cada vez más este producto, principalmente la industria electrónica y dentro de lo países de mayor demanda China. Pero a pesar de tener estos estándares mundiales, lo que quedó de manifiesto con la crisis vivida, es la capacidad de los equipos técnicos y humanos, que lograron sondear hasta el lugar donde yacen los sobrevivientes en 2 semanas, demostrando este liderazgo de explotación- casi todas las maquinarias necesarias para el rescate estaban en Chile- y bastó una buena coordinación del gobierno y el aporte de los privados, para que en menos de 48 horas los equipos de sondaje estuvieran operando en la superficie de la mina.
En Chile el "cobre", es el oro de los chatarreros y mineros, si medio kilo del mineral se transa a casi 3 dólares, imagínense el aliciente que esto representa para las grandes compañías nacionales como Codelco, principal productor y las privadas como PH Billion, Escondida, Incahuasi por nombrar algunas, para los medianos mineros asociados a la Sociedad Nacional de Minería Sonami, que agrupa a pequeños y medianos empresarios y para que hablar de los pirquineros, que horadan el desierto en cualquier parte, pues el mineral aparece en filones cerca de la superficie, lo que atrae esta actividad, tremendamente arriesgada pues se trata de pequeños piques, donde laboran no mas de 10 hombres, que descienden por estos hoyos a cientos de metros a veces, para escarbar la veta y robarle el preciado mineral verde ( para quienes no lo sepan el cobre se presenta como una mancha verde esmeralda en la roca y todos los niños de chile saben fácilmente distinguirlo), que les permite reunir al mes apenas unos 200 dólares, a diferencias de los mineros que trabajas en las grandes empresas, con sueldos en miles de dólares mensuales.
Como dato comparativo, en Chile el sueldo mínimo es de 300 dólares y lo perciben cerca de 25 % de la población más pobre, comparado con los 1.500 hasta 3.000 dólares, que puede percibir un minero de las grandes compañías, generar una brecha tremenda entre las diferentes área productivas del país, lo que hace de la actividad minera, un área de alta demanda de empleo.
Los mineros atrapados tienen rentas cercanas a los 2.000 dólares mensuales, pero la compañía que los empleaba pertenece al rango de mediana minería, entonces la pregunta que surge es ¿Por qué el alto nivel de rentas? La respuesta inequívoca es el alto riesgo de las labores mineras, en particular en ese mineral, que presentaba un período de explotación de más de 100 años, por lo cual la mina que entregaba también oro, presentaba un nivel de sobre explotación, que independiente que aún posea altos volúmenes de mineral, la falta de planificación de la extracción mal llevada por un siglo, convirtieron al cerro de la mina en un verdadero queso gruyere, completamente horadada.
Según ha trascendido tras la tragedia, los dueños del mineral, que corresponden a una cuarta generación de propietarios, solo se aseguraron de aumentar los niveles de producción aprovechando el alto precio mundial del mineral, y como dicen los mineros, solo siguieron la veta. Las indicaciones básicas en la minería subterránea, establece, que deben privilegiarse las condiciones de estabilidad del terreno por sobre la explotación, esto se entiende en forma sencilla en que, independientemente que en un muro de la mina haya mineral de alta ley, si este es un muro estructural, es decir que sostiene la caverna, no puede ser explotado. Eso no ocurrió en la Mina San José, muy por el contrario, la codicia de sus dueños, dejo de lado esa premisa básica y siguieron la veta hasta restarle toda sustentabilidad a parte importante del Cerro, lo que terminó por debilitarlo y atrapar a los 33 mineros a casi 1 kilómetro de profundidad, con escasas posibilidades de ser rescatados, pues además de no existir salidas alternas como exige la ley, la chimenea de ventilación, que es un pique vertical por el cual entra aire a las profundidades del mineral, no estaba escalerada, es decir, no tenía construidas escalas para poder ascender por ellas y usarse como vía alternativa de escap- de hecho los propios mineros en las primeras 48 horas después del bloqueo de la mina, trataron de ascender por una de ellas, pero no habían escaleras- al día siguiente terminó por bloquearse por otros deslizamiento del cerro.
La codicia de los propietarios del yacimiento por el alto precio del mineral, las altas rentas ofrecidas por los dueños de la mina a los trabajadores, la mayoría de ellos sin experiencia o ya alejados de las faenas, por lo cual rentas de esa envergadura resultaban una oferta casi irrenunciable frente a sus necesidades (la vida activa de un minero es menor a la de un trabajador de otras áreas, las enfermedades y riegos de la actividad provoca que muchos de ellos deban abandonar el rubro después de los 50 años), la falta de una planificación en la extracción, la carencia de inversión en medidas de seguridad, se coludieron para generar esta tragedia que recién comienza, pues nadie sabe a ciencia cierta, si los 33 mineros podrán sobrevivir a casi 4 meses de "entierro en vida", más aún si esa información aún no les ha sido comunicada, para evitar una caída en la moral colectiva del grupo.
Lo que es cierto en estos momentos, es que existen muchas otras minas San José en Chile y que es el momento de privilegiar la vida sobre los intereses económicos de algunos. Los estándares de la Gran Minería en Chile son de nivel mundial, lo de los medianos y pequeños productores son de nivel mortal. La autoridad tiene una tremenda oportunidad, que si se sabe aprovechar, puede significar una revolución en los procesos extractivos en Chile. Las grandes Mineras transnacionales no pueden mirar hacia el lado respecto de lo sucedido, no basta que hayan aportado con maquinas, equipos y técnicos para el rescate, deben destinar parte de sus ingentes utilidades, en aportar al desarrollo de la pequeña y mediana minería en Chile, no es menor que de esta industria vive un gran número de Chilenos , pero también un gran número de personas en otros países, viven de lo que el cobre chileno les representa, no es una donación lo que se requiere, es un acto de mayor generosidad: es ser solidario
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