A propósito de la catástrofe natural que acaba de sufrir nuestro país y consecuente con el espíritu que ronda el ambiente nacional de salir fortalecidos de esta difícil situación, quiero compartir ciertas reflexiones en el ámbito de la historia futura que vamos a escribir los chilenos y tal vez un poco profetizando de lo que ocurrirá en Chile en el próximo lustro.
Lo he dicho en otras oportunidades, que el tema de la futurología es apasionantemente atractivo desde siempre, para los hombres y mujeres, pero particularmente para los hombres de empresa y estadistas. No es curioso que el equipo de asesores del presidente Obama lo integren importante número de historiadores o eruditos en el pasado. Bueno, la búsqueda de las respuestas de muchas de las interrogantes que no enfrentamos cada día están en el pasado y no es menos cierto que la forma de descifrar el futuro cercano, es buscar también en el pasado, los actos originarios de sucesos actuales. Está dado por cierto, que el cambio climático que estamos viviendo la humanidad el día de hoy, es la respuesta a la intervención de las sociedades y particularmente de su industria sobre nuestro entorno planetario. Asimismo las acciones que tomemos hoy frente a como enfrentar las adversidades del terremoto, tendrán serias respuestas en el futuro cercano de Chile.
El Gobierno saliente, que tiene serios problemas para asumir psicológicamente que deben retirase a la línea de atrás, está tratando con fuerza de dar imágenes de gobernabilidad. El día de mañana se entregará a la ciudadanía el último reporte de la encuesta de popularidad de Bachelet antes de dejar el poder, los agoreros de siempre dirán que bajará varios puntos, otros que se mantendrá, lo objetivo de esto es que da exactamente lo mismo, pues la magnitud del evento supera cualquier acción postrera al sismo, el éxito en popularidad de la presidenta frente al manejo de esta crisis estaba definido de antemano y era el rotundo fracaso, pues los planes de contingencia que no existían o por decirlo de una manera menos drástica no aplicaban al caso, de antemano garantizaban una derrota de popularidad de cualquiera que apareciera a la cabeza de la crisis y lamentablemente le tocó a la presidenta . No quiero detenerme en el tema del SHOA, la Onemí o los teléfonos satelitales pues es solo redundancia.
Piñera hasta 48 horas antes de tomar el mando no ha demostrado ninguna acción concreta a excepción de decir que continuará y dará prioridad a la acción de ayuda y reconstrucción, no obstante existe ciertas dudas en la ciudadanía sobre las certezas e incertidumbres que rodeas al futuro presidente, en cuanto a como ser certero en la toma de medidas de urgencia. El catastro de prioridades es en este momento el principal problema del mandatario, es exactamente lo que nos pasó a todos los que vivimos el sismo en nuestras casas al momento de decidir por donde empezar a limpiar, recoger o cambiar lo deshecho.
La insistencia en mantener personeros del antiguo gobierno, es una señal tremendamente inquietante sobre las certezas que tiene el mandatario, en cuanto a como enfrentar el problema de la reconstrucción.
En materias económicas es cierto que la reconstrucción generará un dinamismo que tendrá importante incidencia en la economía del país, sobre la producción y el empleo entre otras cosas. Las obras de reconstrucción se hacen principalmente con mano de obra nacional, con materias primas nacionales, etc. Por lo tanto ese dinamismo que se avecina es cierto. Los temores sobre el financiamiento de la reconstrucción vía endeudamiento o cualquier otra vía tendrán efectos sobre la inflación, pues significa dinero en las calles, sobre la tasa cambiaria, sobre el valor del dinero en general Otro tema relevante es el tiempo para las medidas urgentes a tomarse, como son dar coberturas básicas a las poblaciones más afectadas, me refiero a vivienda, alimentación educación y empleo, las horas giran en contra del nuevo gobierno, la capacidad de respuesta a las necesidades inmediatas de la población son los puntos en pro o contra de las encuestas de eficiencia y popularidad del nuevo Presidente, ministros y políticos en este país, el mejor ejemplo del desacierto de las autoridades públicas de este país lo vivimos todos con el transantiago.
Si el sismo hubiera ocurrido a finales de Noviembre, otra sería la situación, insisto el tiempo es el principal enemigo de los aciertos del futuro gobierno. Un invierno crudo, con temporales que en estas mismas zonas tiene efectos tan funestos como un terremoto significaría un doble azote sobre esa población.
Estamos todos de acuerdo que el terremoto afecto el alma nacional, no solo resquebrajó nuestra corteza sino también denudó nuestras grandes diferencias sociales, valóricas y particularmente la precaridad de nuestra estructura estatal para enfrentar este evento, pero cuales son las oportunidades que se nos presentan frente a toda la adversidad. Bueno es aquí las reflexiones que quiero compartir con los lectores frente al tema del futuro.
El año 1939, ocurrió en la misma VIII región un sismo de gran envergadura, que para las características de la época fueron catastróficas sobre la precaria construcción e infraestructura, particularmente de la ciudad más afectada que fue Chillán. El proceso que siguió al terremoto de Chillán provocó una inflexión en el andar no solo político de Chile sino de su economía. Los gobiernos Radicales, marcados por un fuerte intervencionismo impusieron fuertes medidas de reactivación, fundamentalmente a través del estado, una de ellas fue la creación de la CORFO (Corporación de fomento a la Producción), organismo existente hasta el día de hoy y parte del aparataje de financiamiento estatal para las empresas, como también soporte técnico y de cooperación en todos los ámbitos.
Fue un obra importante de lo gobiernos radicales, la reconstrucción y construcción por que no decirlo de gran parte de la infraestructura pionera de Chile.
En el caso de la actual situación de Chile, si bien es cierto el cataclismo no es comparable al de Chillán ni tampoco al Chile de hoy l, si es comparable la oportunidad que se vislumbra dentro de este caos. Piñera ni nadie en este país a 8 días del Terremoto grado, 8,8 de la escala Richter, tiene claro la magnitud económica de los efectos del sismo. Los 30.000 millones dólares de costo de la reconstrucción es guarismo foráneo que apareció en un medio extranjero. El catastro de los daños no es cuantificable hoy día ni lo será por muchos tiempos mas, pues los efectos fueron para prácticamente todos los sectores productivos de las zonas afectadas, por otra parte el catastro demorará varios meses en levantarse y por último lo costos del sismo, a diferencia del de Chillán, no son en su totalidad públicos, incluso me atrevería a decir que los mayores costos de este cataclismo serán privados.
Obviamente que esta situación límite que enfrenta Chile generará una inflexión en el devenir de nuestra nación, por lo bajo está más que claro que si bien fue a través de una azotaina aprendimos sobre tsunamis y será ciertamente muy difícil que en el futuro nuestra población que nuevamente se verá afectada por terremotos de esta u otras magnitudes, no se verá sorprendida por los efectos postreros del maremoto.
La infraestructura en vivienda cambiará definitivamente, los adobes que se negaban a desaparecer de algunas viviendas de Chile serán reemplazados por estructuras más resistentes, lo mismo sucederá con las construcciones aledañas al mar, donde tanto nos gusta construir a los chilenos y con las normas antisísmicas en altura. Si bien es cierto Chile es una de las zonas de mayor impacto de sismicidad en el Planeta se contrapone a la mala memoria de los chilenos que neciamente seguimos construyendo cada vez más alto, olvidándonos que Chile es un país con alta ocurrencia de sismos. No olvidemos que en el terremoto que afecto la V región el año 1985, un edificio en Reñaca colapsó casi en forma similar a los Vistos en Concepción y Maipú.
Entonces cuales son las oportunidades que se vislumbran después de la catástrofe. Bueno, existe una tremenda oportunidad en que la reactivación de nuestra economía se virtualice por vectores internos, es decir, al igual que en Chillán en 1939, existe una clara necesidad de inversión, reinvención y activación económica patrocinada por el Estado y los particulares. Creo que el papel de las empresas en estos momentos será tanto o más relevante que el papel del estado en el proceso de reconstrucción nacional. Las empresas grandes y medianas que generan el 99% del empleo de este país son el vector de la reactivación. Decíamos en otro artículo que el espíritu de nuestra nación de sobreponerse a la adversidad es tanto o más fuerte que la solidaridad. Ha quedado de manifiesto que las personas de las zonas afectadas rápidamente se reconstruirán en cuerpo y alma y saldrán adelante, en las mismas zonas afectadas pero con la dura lección aprendida.
Las tasas de crecimiento económico deberían mantenerse en lo proyectado por Piñera y su gobierno, la mayor amenaza a ese propósito son los permanente fantasmas de las crisis mundiales o amenazas de crisis que de cuando en cuando los economistas, que se han convertidos en verdaderos lectores del tiempo, auguran de tanto en tanto. De salvar estas desviaciones, el impulso que pueda lograrse en materia de crecimiento económico del país, a mi entender, es la tremenda oportunidad que vislumbro, si las tasas proyectadas de crecimiento se concretan, si no aparecen desviaciones de la economía mundial, si los privados vislumbran la oportunidad de invertir más y mejor, si la necesidad de las personas afectadas de salir con premura de la crisis que los afecta los impulsa a trabajar con fuerza en la reconstrucción de sus propias economías, el impulso sobre el crecimiento provocará una inflexión similar a la ocurrida en Chile después del Chillán del 39, claro que con los resultados distintos para la época y situación del Chile moderno, es decir sino hacia el desarrollo, por lo menos al preámbulo de este.
Tarea aparte es la materia política en esta meta. Si nos fijamos en estos días de crisis los Políticos brillan por su ausencia, lo que no es una señal menor, la clase política ha quedado al margen de esta crisis dando protagonismo al gobierno, las organizaciones no gubernamentales que han tomado en sus manos canalizar la ayuda, cruz roja, hogar de cristo, los gremios, etc., la propia acción de la ciudadanía, las empresas privadas y las fuerzas armadas. Curioso panorama si se piensa del exacerbado protagonismo que tienen los políticos en nuestro país. En esta materia el futuro Gobierno de Piñera, ha mostrado claras señales de querer un gobierno de unidad nacional, no sé sabe bien si es por un espíritu cierto de unidad o por las inseguridades de tomar un gobierno luego de mas de 20 años sin gobernar y acaso participó en la dictadura, la derecha lo hizo a través de los grupos económicos con una escasa participación política, pues la concentración del poder que incubó Pinochet los dejo prácticamente sin cabida.
¿Cuales son las premisas que se deben dilucidad antes?: Primero cuantificar y dimensional la magnitud en términos monetarios de terremoto del 27 de Febrero. En segundo lugar apagar los futuros incendios sociales que se pudieran generar por la descoordinación en tomar las medidas urgentes, que suplan las necesidades básicas de vivienda, alimentación educación y empleo de las zonas afectadas, en tercer lugar que el gobierno logre desmarcarse de la sombra de sus antecesores, pues las obras de los gobiernos de la concertación son potentes en materias sociales y de infraestructura, entonces el acento de las transformaciones deben enfocarse en un nuevo modelo, donde el estado deberá motivar fuertemente al sector privado a asumir su tarea reactivadora, insisto, más estado no es suficiente, menos estado generará desigualdades, hay que mantener las redes sociales, pero darle mayor protagonismo a los particulares, a los privados. Reitero mi apreciación de antes, no estoy cierto en que medida los costos del cataclismo son estatales o privados, si las carreteras, puertos, edificaciones que cayeron hace muchos años que dejaron de pertenecer al fisco. Estoy cierto que Chile seguirá siendo uno de los países más caros del mundo para vivir, pero mas cierto estoy que a pesar de la destrucción física que apreciamos hoy, la fortaleza de espíritu de los chilenos, el protagonismo demostrado por las empresas privadas, el repliegue de lo políticos profesionales, la llegada de un nuevo gobierno que aunque se demuestra temeroso tiene un tremendo potencial de liderazgo, deberían ver más
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