El Sismo 8,8 en la escala Richter que azotó nuestro país en una extensión de mas de 450 kilómetros de longitud, ha denudado no solo sus suelos, costas y botados sus edificaciones, también ha dejado al descubierto el lado oscuro de nuestra sociedad tremendamente desigualitaria, envidiosa y llena de odiosidades, que solo emergen en situaciones límites.
El bandidaje en pueblos devastados, el pillaje en grandes ciudades, no es mas que el alma oscura de un pueblo disfrazado en una engañosa vestimenta de marcas mundiales, que nos hace ver a todos iguales en las calles, los mall, pero cuya alma de quienes visten esas prendas, es totalmente diferente a lo que todos creíamos como una virtud propia de nuestra sociedad, la solidaridad.
La solidaridad que entendemos en estos momentos postreros del cataclismo, de crear cadenas de ayuda, teletones, voluntariado, no es la solidaridad expresada en su naturaleza misma. La Solidaridad es una virtud intrínseca al ser humano, que aflora en los momentos límites, es solidario quien al momento del sismo salvo a un hermano, a un amigo a un vecino a un desconocido a un animal, es solidario el que dio la vida por el otro, es solidario el que a su propio riego avisó al resto que debían huir a los cerros porque se venía el mar, es solidaria la niña de Juan Fernández que al ver que el mar subía a la isla dio la alarma de desastre.
Es acaso solidario aquel empresario mezquino, que a cuenta y riego de la gente que confió en el, construyó edificios que se cayeron o quebraron como castillos de arenas, quedando muchos de ellos encerrados o moribundos en moles de concreto. Son decenas de edificios en altura que han colapsado en sus cimientos. Me pregunto si es ser solidario decirle a quíen compró un departamento, con el esfuerzo de una vida, que este le será reparado con ninguna garantía que esa medida será suficiente para garantizar un daño en un futuro evento sísmico. La ciudad antigua de Santiago que quedó en pie tras el sismo de 1983 sigue en pie, en cambio, la ciudad nueva, la de los rascacielos, las que nos caracterizaban como símbolo de modelo de país, de los Jaguares de América, las ciudades empresariales,las carreteras elevadas, los puentes y nudos viales, los estadios mundialistas, los hospitales vanguardistas se han caído o estan por caerse si es que ya no lo han hecho con cada réplica. Es casi surrealista ver centenarias iglesias, vetustos edificios públicos de otrora epocas de austeridad y pobreza, de un Chile subdesarrollado, están ahí, de pie, como diciendo a todas voces, no te olvides de tu pasado, lo que somos hoy es por lo que fuimos ayer. El Chile de hoy se olvido de su historia, su tradición su pasado, los relojes de las iglesias que antes marcaban el paso del tiempo de las ciudades estan detenidos, no hoy por el sismo, sino que desde hace muchos años, cuando los chilenos nos creimos diferentes y nos olvidamos de nuestras raices humildes, austeras y solidarias y dejamos de mirar los relojes de las iglesias, para mirar nuestro propio tiempo, para definir una temporalidad individual, mezquina, impropia. Ojala las conciencias de todos los responsables por tantas muertes encuentren la paz en el arrepentimiento y en la reparación del daño causado.
Hoy todos nos vestimos con el ropaje de ser solidarios al entregar dinero, víveres o parte de nuestro tiempo a recaudar o colaborar en la reconstrucción de las zonas devastadas, pero ¿Cómo reconstruiremos nuestras almas oscuras, egoístas, pusilánimes?
La presidenta se equivocó, porque la Marina se equivocó, porque la ONEMI, (Oficina Nacional de Emergencias) se equivocó, porque el comandante de Bomberos de Talcahuano se equivocó. Este país se acostumbró por décadas a buscar culpables, la Dictadura fue la respuesta a muchas culpas, que una gran mayoría de ellas eran ciertas, los ministros fueron el blanco de la oposición para buscar culpables en educación, en salud, en transportes, entonces una vez encontrado el culpable, todos descansábamos victoriosos por que habíamos obtenido nuestro trofeo, pero a la luz de los actuales acontecimientos, de que sirve encontrar a los culpables nos hace sentirnos menos culpables de nuestra desidia ?. Para la presidenta es políticamente correcto victimizarse como una parte más de la cadena de errores y omisiones que llevaron a levantar el aviso de Tsunami en toda la costa fracturada de Chile Central, con las catastróficas consecuencias. Un dato aparte, si la población costera hubiera alcanzado a huir a las zonas elevadas, la cantidad de muertos y desaparecidos sería un tercio menos a lo contabilizado hasta hoy que suma un millar, pero que con el paso de los diaz mostrará su cara aún mas gris.
El Almirante Jefe de la Armada de Chile reconoció el error al levantar el alerta de Tsunami, que hubiera salvado la vida a decenas de personas, que confiadas (en Talcahuano, Constitución, Dichato, Juan Fernández, etc.) recibieron los azotes del mar 45 minutos, hasta 1 hora después del sismo y que se mantuvieron en sus casas pues la autoridad así lo señalaba.
El Protocolo de la Marina sobre alertas de Tsunami habla que se debe comunicar vía Fax a la ONEMI y también vía radial. ¿Un Fax? ¿Quién en la actualidad tiene un fax activo en sus casas y oficinas, si hasta los podemos ver en los museos? No existían teléfonos satelitales en las oficinas de emergencia. Algunos lectores pensarán que en Chile no existe esa tecnología, lo que no es verdad, cuestan cerca de 2 mil dólares y se venden en el mercado. En el norte del país, los ejecutivos y empresas los usan habitualmente pues las señales satelitales son las únicas que entregan garantías de comunicación.
Fue un terremoto brutal, nunca los chilenos habíamos visto tanta destrucción, tanto egoísmo, tanto vandalismo, tanto pesar. Reconstruir un país, su infraestructura devastada, sus ciudades, puertos, balnearios, caletas, etc. es tarea fácil si se compara con la tremenda tarea de reconstruir un alma nacional, volver a plantar en nuestros hijos, en nuestros jóvenes las virtudes de solidaridad, respecto al prójimo, respeto a la propiedad y en definitiva respeto a la vida. Los derechos humanos de todos los chilenos afectados por este terremoto se vieron violentados, pero no por causa de la naturaleza, ella hizo lo suyo, que es de suyo hacerlo, me refiero al lado oscuro de las almas de miles de chilenos, que saqueando, asaltando, robando a los mas golpeados, amedrentando al prójimo desnudaron su alma vestida con ropas de marca, mostrando una podredumbre que jamás creímos los chilenos pudiera estar incubada en el alma de esta nación.
La presidenta es tardía, para actuar, para enfrentarse a sus fantasmas del pasado y no poder superara su aversión a los militares, incluso para llorar, no sé, no soy quién para juzgarla, pero no estuvo a la altura. No me imagino con que dolor firmó el decreto de estado de excepción constitucional que le otorgaba poder a generales del ejército chileno para acudir a la zona de la catástrofe, que insisto, no es un parte geográfica de Chile, sino que es el alma de todos nosotros. Mandaron 100 hombres profesionales, no conscriptos, que llegaron al día siguiente, (3er DIA), ¿por que? Aversión, temor a acciones represivas? 100 hombres para la segunda ciudad más poblada de Chile? Vasilli Carrillo ex miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, que tomo las armas contra Pinochet decía ayer lo tardío de esta acción de enviar a los militares a Lota y Coronel, dos comunas devastadas de la VIII Región. Los intendentes sin liderazgo, incapaces de echarse al hombro las responsabilidades, como no actuaron movilizando al ejército (existen en la región a lo menos 3 regimientos), pues era obvio que se venían saqueos, que generaron que Concepción quedara desabastecida.
Chile esta fracturado, no solo su corteza, sino su alma, que es donde se ve representado el ser de cada cual. Esperemos que no haya fracturado su espíritu, que es donde están puestas las esperanzas de la reconstrucción material, la reconstrucción moral de nuestra sociedad, egoísta, consumista, clasista, desigualitaria, arribista, es una tarea mas compleja. Ojala existiera un Banco Mundial o FMI que nos pudiera otorgar grandes prestamos de humanidad, de solidaridad con nuestro prójimo, de humildad frente al error, de no buscar mas culpables donde se corta el hilo, sino reconocer que todos los que formaban parte de la hilera somos culpables.
Tenemos esperanzas en un país mejor al que es Chile hoy, volver a las raíces de nuestros abuelos solidarios, austeros, buenos. Tal vez será la naturaleza indómita que de tanto en tanto nos sacude nuestra tierra, la encargada de sacudir nuestra alma y purgar nuestros espíritus. Ojala que las cadenas de solidaridad que se están armando en Chile sean permanentes, que cada vez que nos miremos a las caras, con nuestros amigos, vecinos, en un ascensor nos saludemos, nos perdonemos si nos hemos ofendido, nos preocupemos como esta el otro, regalemos mas sonrisas, mas apretones de mano en fin seamos mas humanos. Ojala cambiemos, ojala para mejor, ojalá recordemos más nuestra historia y olvidemos la que acabamos de escribir y mostrar al mundo, ojala el mundo nos perdone y vean en nosotros un ejemplo de lo que sucede en las sociedades donde el consumismo, el individualismo, la pérdida de la capacidad de asombro y particularmente la pérdida del sentido de humanidad nos llevan a la destrucción de la sociedad, al proceso inverso, a la involución, al triunfo del individualismo sobre el ser social. .
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